El corazón es noble. Cómo cambiar el mundo desde dentro hacia fuera. Capítulo 10. Fragmento

1. Capítulo 10 Fragmento

Karmapa XVII, Ogyen Trinley Dorje. El corazón es noble. Cómo cambiar el mundo desde dentro hacia fuera.


TENER PRESENTE LA FELICIDAD

El primer objetivo del camino espiritual es la verdadera felicidad. Todo lo demás es secundario. Debemos preguntarnos a nosotros mismos cómo podemos crear una felicidad real, auténtica. Simplemente por el hecho de tener un corazón noble y una inteligencia humana, disponemos de excelentes oportunidades de encontrar la verdadera felicidad en la vida. Pero la felicidad perdurable, como el despertar espiritual, no se crea de manera fortuita. No la obtendremos siguiendo meramente los dictados de nuestras fluctuantes emociones. Y tampoco repitiendo estúpidamente nuestros habituales patrones de conducta. Necesitamos aplicar la inteligencia innata y la sabiduría a fin de descubrir el sentido de nuestra vida. Sin embargo, no podemos hallarlo exclusivamente a través del análisis intelectual, pues la felicidad no es creada solo por el intelecto. Debemos comprometer a nuestro corazón.

Podemos hacer de cada paso que demos en la vida - de cada una de nuestras experiencias-- una oportunidad para crecer espiritualmente. Si nos mantenemos presentes, incluso la inclinación de las briznas de hierba cuando el viento pasa puede despertarnos a la verdad de la interdependencia. Cuando te tomas el tiempo para estar presente a ti mismo, puedes experimentar muchos de esos momentos de tranquilo descubrimiento. Esto requiere que dejes de correr detrás de las cosas, las personas y las experiencias, y cultives la capacidad de estar en paz.

Ese hábito de ir corriendo detrás de algo es muy fuerte y la vida del siglo XXI parece fomentarlo. Encontramos poco o ningún tiempo para reflexionar o rezar porque estamos absortos en perseguir nuestros diferentes objetivos y en hacer malabarismos con sus exigentes demandas. Cuando una sesión de meditación o tranquila reflexión se introduce con dificultad en nuestro sobrecargado programa, es difícil asentar nuestra mente. Tratar la vida espiritual como otra tarea más en la lista de actividades que realizar no es un planteamiento eficaz. La práctica espiritual se vivirá entonces de forma apresurada y puede llegar a sentirse como una obligación, algo que necesitamos terminar para poder pasar al siguiente punto de la lista.

Aunque hemos de tener cuidado y no tratar nuestra práctica espiritual como uno más de nuestros quehaceres cotidianos, debemos también tener la precaución de no separarla del resto de nuestra vida. Si esta debe ser transformada por nuestra práctica, no tendría que existir ningún abismo entre ambas. Por el contrario, la espiritualidad debería estar fundida con el resto de nuestra vida.

La espiritualidad o la religión es un proceso de auto descubrimiento que ha de desarrollarse en tu interior. No puedes descubrir lo que no forma parte de tu propia experiencia. Si la ves como algo distinto de tu propia vida, solo conseguirás, a lo sumo, que tu vida esté configurada por ellas. Pero debes hacer también que tu vida las configure a ellas. Debes comprender tu religión o tu espiritualidad -quizá incluso todo el universo--a través de tu propia vida.

A veces se tiene la creencia de que la práctica espiritual consiste en unas determinadas técnicas que se realizan con el fin de espiritualizar la vida. Pero si podemos permanecer atentos a lo que más importa, a nuestras prioridades espirituales, las actividades espirituales y las "no espirituales” no deben sentirse separadas.

Uno de los retos más importantes que se nos plantean en la vida es permanecer atentos a quienes somos y a qué estamos haciendo. Mantener esta conciencia presente todo el tiempo es una gran ayuda para nuestro crecimiento espiritual. Un aspecto de la vida espiritual es vivir concientemente, tan plenamente conscientes como sea posible. Sin plena atención, terminamos siendo sonámbulos. Actuamos sin comprender lo que estamos haciendo.