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Practicing the path: a commentary on the Lamrim Chenmo (fragmento)

Yangsi Rinpoche. Practicing the path: a commentary on the Lamrim Chenmo. Boston, Wisdom Publications, 2003. (Fragmento. Parte 3. "Recordar la muerte y la impermanencia”. Pp. 104-107.

Sitio: Instituto Budadharma
Curso: Introducción al budismo. Cuatro contemplaciones para replantear tu vida.
Libro: Practicing the path: a commentary on the Lamrim Chenmo (fragmento)
Impreso por: Invitado
Fecha: sábado, 19 de septiembre de 2020, 23:23

1. Practicing the path: a commentary on the Lamrim Chenmo (Fragmento)

Yangsi Rinpoche. Practicing the path: a commentary on the Lamrim Chenmo. Boston, Wisdom Publications, 2003. (Pp. 104-107). (Traducido por María A. García; revisado por Alberto Fournier).


¿Cuál es la razón de que nuestras mentes estén ocupadas con el hecho de nuestra existencia presente, incapaces de generar el pensamiento de la importancia de las vidas futuras? ¿Cuál es el obstáculo que nos lo impide? Estamos atados a la preocupación por esta vida solamente debido al pensamiento de aferramiento a la existencia verdadera, por el sentido innato de que vamos a vivir para siempre. Para poder eliminar este aferramiento innato a una forma de existencia permanente, necesitamos enfocarnos en la conciencia de que nosotros, de hecho, estamos sujetos a la transitoriedad y a la muerte.

Buda resumió nuestra concepción equivocada del mundo en que vivimos y de nosotros mismos en lo que se conocen como las cuatro visiones erróneas. Estas son:

1.Sostener lo que en realidad es transitorio, como permanente.

            2.  Sostener lo que en realidad es impuro, como puro.

3.  Sostener lo que en realidad es de la naturaleza del sufrimiento, como verdadera felicidad.

            4.  Sostener lo que en realidad está falto de esencia, como teniendo esencia.

Estas percepciones erróneas aseguran que nos enfoquemos primordialmente en las actividades de esta breve vida, creando obstáculos para desarrollar el pensamiento que busca beneficio de las infinitas vidas futuras.

Viendo estas cuatro concepciones erróneas en las mentes de los seres sensibles Buda enseñó su antídoto, los cuatro sellos blancos. Los cuatro sellos son:

            1.  Todo fenómeno compuesto es transitorio.

            2.  Todo fenómeno contaminado es sufrimiento.

            3.  Todo fenómeno carece de existencia.

            4.  El nirvana es la paz.

De las cuatro concepciones erróneas, percibir lo transitorio como permanente es la más dañina. Esta visión obstruye en nuestras mentes enteramente la conciencia sobre la transitoriedad y la muerte. Aunque intelectualmente sabemos que de hecho eventualmente vamos a morir, debido a que estamos tan habituados a nuestras concepciones erróneas sobre la muerte y la transitoriedad, generalmente tenemos el sentimiento de que no moriremos hoy, en nuestras vidas cotidianas. Como resultado no hacemos absolutamente ningún esfuerzo por desarrollar el pensamiento que busca el beneficio de las vidas futuras. Somos burlados por nuestro aferramiento innato a la permanencia. Por lo tanto, el primero de los cuatro sellos blancos es establecer la transitoriedad.

Existen dos tipos de transitoriedad, la burda y la sutil. La conciencia de que no viviremos para siempre y que definitivamente moriremos es la conciencia burda de la transitoriedad. Sin esta conciencia, todas las actividades de nuestro cuerpo, palabra y mente servirán a esta breve vida solamente. Todas las actividades de nuestro cuerpo, palabra y mente funcionarán solo para lograr nuestro propio bienestar. Sin embargo, es un hecho, que sin depender de otros, no puede llegar a nuestras vidas felicidad alguna. Nuestro aferramiento a la permanencia estimula una forma muy estrecha de pensar, que se vuelve la base para mucha infelicidad y sufrimiento.

No importa cuánto hablemos de la liberación a un individuo que cree que él o ella vivirá para siempre, no importa cuánto hablemos acerca de la iluminación, estamos pronunciando palabras vacías. Además, esta persona estará mucho más fácilmente inclinada a involucrarse en actividades no-virtuosas y mucho menos inclinada a involucrarse en virtud. Por el contrario, alguien que tiene una conciencia básica sobre la transitoriedad y la muerte y alguna preocupación por sus vidas futuras, pero carece de un entendimiento completo sobre la realidad de estas cosas, se involucrará un poco en acciones virtuosas vagamente. Por ejemplo, al final de su vida, luego de haber estado totalmente distraído por asuntos mundanos, este tipo de persona puede entonces recordar lo que vendrá después ytratar de involucrarse en virtud desde ese momento en adelante.

¿Cuáles son las desventajas de no pensar en la transitoriedad y la muerte? ¿Cuáles son las desventajas de no considerar el hecho de que no vamos a vivir para siempre? Si no adiestramos la mente en estos temas, no nos sentiremos inspirados a involucrarnos en actividades virtuosas beneficiando vidas futuras y aun si nos involucráramos en actividades virtuosas, serán comparativamente débiles. Aun si hacemos un esfuerzo por practicar el Dharma, seremos incapaces de perseverar. Y, sin recordar la transitoriedad y la muerte, todas nuestras formas engañosas de pensar y las acciones que resulten de estas, aumentarán.

El beneficio de generar la realización de que no viviremos para siempre y particularmente realizar que podemos morir este mismo día, es inspirarnos a tener un sentido de urgencia en nuestra práctica del Dharma. No caeremos bajo el control de los ocho dharmas mundanos. Podremos dirigir nuestros pensamientos y acciones hacia el beneficio de las vidas futuras por medio de las prácticas del refugio y de la causa y efecto. De esta manera, no sólo seremos capaces de asegurar en esta forma para nosotros mismos el beneficio de un renacimiento elevado, sino que también podremos convertirnos en una fuerza de guía para otros. También, aunque generalmente cuando tratamos de eliminar nuestros engaños, intentamos aplicar un antídoto individual diferente a cada engaño, la conciencia sobre la muerte en conjunto con el reconocimiento sobre las libertades y las oportunidades de nuestro perfecto renacimiento humano es como un martillo, golpeando hacia afuera todas nuestras aflicciones de un solo golpe.

Aun si tuviéramos un campo que no produjo una buena cosecha el año anterior, a pesar de nuestras dudas acerca de la cosecha de este año, todavía haríamos el esfuerzo de arar y plantar las semillas. De la misma manera, aun si no tenemos la realización total sobre el reconocimiento de un perfecto renacimiento humano, o una total realización sobre la transitoriedad y la muerte, dice en el texto que mientras tengamos formas positivas de duda con respecto a estos temas, mientras tengamos sentimientos por ellos, tenemos todavía la base para lograr ambos los beneficios temporales y trascendentales.

Aun si fuéramos suficientemente afortunados en encontrar un perfecto renacimiento humano bendecido con los dieciocho atributos (las ocho libertades y las diez oportunidades), todavía es posible que no perseveremos en nuestra práctica del Dharma. ¿Por qué es así? Primordialmente debido al sentimiento de que no moriré. Este muy fuerte sentido de no moriré es nuestra mayor caída. Su único antídoto es cultivar la realización sobre la muerte y la transitoriedad y la comprensión de que este es el punto de entrada al sendero de la virtud.

Pensar que la meditación sobre la transitoriedad y la muerte y el perfecto renacimiento humano es solo para principiantes y que no necesita ser enfatizado en nuestras contemplaciones diarias está completamente equivocado. La reflexión constante sobre estos dos temas es una forma importante de meditación al principio del sendero espiritual, en el medio del sendero espiritual y aun durante el mismo final del sendero espiritual. Al principio, esta meditación nos permite entrar al sendero de la virtud y al sendero de la práctica del Dharma. En el medio, estos puntos de contemplación nos liberan de las trampas de nuestra vagancia y nos estimulan a perseverar en nuestra práctica. Al final, estos puntos nos aseguran que recogeremos los frutos de todos nuestros esfuerzos. Debido a estas razones debemos contemplar estos tópicos diariamente.

Un individuo ordinario que no ha sido expuesto al sendero espiritual teme a la muerte debido a tener que separarse de sus amistades y seres queridos, posesiones materiales y demás. Para este individuo la muerte será una experiencia bajo el control de los ocho dharmas mundanos y en el momento de su muerte, esta persona probablemente desarrollará una mente no-virtuosa. Pero como practicantes del Dharma, no debemos temer a la muerte por tales razones. Debemos realizar que crear karma es como plantar semillas, que los engaños alimentan la acumulación de estas semillas kármicas y que mientras hayamos tomadoun renacimiento inducido por los engaños y el karma, la muerte es inevitable. Si temiéramos a la muerte, debería ser debido a la pérdida de la oportunidad de subyugar nuestras mentes. Debemos temer la muerte pues no hemos podido purificar el karma negativo que traerá un renacimiento inferior y debido a que no hemos podido acumular el karma positivo que asegura un renacimiento elevado. Este es el tipo de miedo generado por el practicante de la capacidad menor.

Si mientras estamos vivos, reflexionamos diariamente sobre la transitoriedad sutil de todas las cosas con las que estamos conectados y sobre los cambios que ocurren en todo, momento a momento, esto también puede contrarrestar la obsesión con nuestras posesiones materiales o con nuestras amistades y seres queridos. Si también, debido a la familiaridad con la muerte y la transitoriedad como se enseñan en el Lamrim, somos motivados mientras estamos vivos a involucrarnos en las prácticas espirituales, entonces al momento de la muerte no tendremos razones para temerla. Se dice que para el mejor de los practicantes espirituales la muerte es una experiencia gozosa. Aquellos de mediana habilidad no temen a la muerte cuando ocurre y que aun el más inferior de los practicantes muere sin sentido de arrepentimiento. Si tememos a la muerte mientras estamos vivos y como resultado, hacemos lo mejor para hacer de nuestro tiempo algo positivo y significativo, cuando la muerte desciende repentinamente sobre nosotros, seguramente tendremos una de estas tres experiencias.